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Dragones:

Criaturas que aparecen referidas frecuentemente en mitos y leyendas. La palabra dragón (draco en latín), deriva del griego drákon, serpiente de gran tamaño o serpiente de agua. En la Ilíada de Homero la suerte de los sitiados cambia por una intervención divina por medio de una criatura surgida del mar. El sacerdote de Apolo Lacoonte se opuso a la entrada del caballo de Troya en la ciudad. Poseidón, a favor de los ya claudicantes y exhaustos sitiadores, envió una serpiente marina contra el sacerdote y con ello los troyanos quedaron convencidos de que Lacoonte se oponía a la voluntad de los dioses.

El combate con el dragón

Uno de los más significativos y relevantes episodios de la vida de todo héroe viajero, pleno de simbolismo. En la hagiografía cristiana, los santos patronos de los caballeros, San Jorge y San Miguel Arcángel, aparecen a menudo en el acto preciso de combatir al Dragón. Lla serpiente o el demonio participan aquí del mismo simbolismo en tanto que encarnaciones del “adversario” en numerosas obras de arte como las de Rafael o Durero, que se autorretrató junto al Jefe de las Huestes Celestiales en un episodio del Apocalipsis.

El Arcángel Miguel

Uno de los siete arcángeles. Su nombre aparece en la Biblia junto con los de Gabriel y Rafael. Es considerado jefe de la milicia celestial. En el Antiguo testamento aparece ya como el gran defensor del pueblo de Dios contra el demonio. Derrotó a Satanás y sus seguidores y los expulsó del cielo con una espada de fuego. Guió al pueblo de Israel durante el Exodo llevándolo a través del desierto y en los desplazamientos entre las naciones idólatras. Disputó al demonio el cuerpo de Moisés tras su muerte. Es representado en el arte como el ángel guerrero, el conquistador de Lucifer, poniendo su talón sobre la cabeza del enemigo infernal, amenazándolo con su espada, traspasándolo con su lanza o encadenándolo para siempre en el abismo del infierno.

San Jorge

El más famoso santo guerrero vencedor del dragón. Nacido en Lidia y martirizado en Nicodemia en 303. Su figura hunde sus raíces en el dios Horus egipcio para acabar como invención tardía del siglo XII.

En multitud de leyendas el dragón aparece con el significado de enemigo primordial. El combate con el dragón constituye la prueba caballeresca y heroica por excelencia. Hércules, Apolo, Cadmo, Perseo, Jasón, Sigfrido, Beowulf, San Jorge, San Miguel, Arturo, Tristán o Lanzarote, todos los héroes de cuentos, sagas y epopeyas conocidas han de vencer al dragón, o su contrapartida, la serpiente o Caos primordial, la Tiamat de la mitología mesopotámica. El combate del héroe primordial con el monstruo existía también en la mitología egipcia, bajo la forma de la lucha entre Horus y Seth, que adopta diversas formas, entre otras las del hipopótamo, y así ha sido representado en diversos relieves, como los del templo de Edfú. La influencia de esta iconografía y su simbolismo en la génesis de las formas legendarias y hagiográficas en el mundo occidental es para algunos evidente.

En el sentido más amplio del simbolismo del dragón, éste representa “lo animal” por excelencia, su lado más salvaje y peligroso, pero también, en sentido positivo, la energía o fuerza bruta en toda su pureza, de ahí quizá también su tradicional asociación con el fuego. Entre los sumerios, el animal en general representaba al “adversario”. El dragón aparece en algunas culturas entronizado o deificado, como se le muestra en los estandartes chinos de la dinastía Manchú, o entre los fenicios o sajones.