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Charles Dickens: Sinopsis:
Oliver Twist (1837):
Oliver Twist malvive en un hospicio donde escasas raciones de comida y los castigos corporales son normas del sistema educativo. Empujado por el ambiente, ingresa en una banda de ladronzuelos a las órdenes del viejo avaro Fagin. Los bajos fondos de Londres son el escenario de esta genial novela universal publicada por entregas, que también se adaptó al cine y al teatro.

Los papeles póstumos del Club Pickwick (1837):
Desde que empezaron a publicarse en 1836, las aventuras de Samuel Pickwick y Sam Weller se convirtieron en un éxito arrollador y supusieron la metamorfosis de un joven periodista mal pagado en el gran novelista del siglo XIX inglés. Los inolvidables miembros del absurdo Club Pickwick protagonizan aquí, según la generosa tradición de Cervantes, una infinita sucesión de aventuras disparatadas, cómicas, tristes, transidas siempre de una amabilidad quizá nunca igualada.

La tienda de antigüedades (1841):
La pequeña Nell Trent es huérfana y vive con su abuelo en la tienda de antigüedades que éste regenta. Marcados por la pobreza, ambos intentan salir adelante… hasta que el abuelo recurre al malvado prestamista Daniel Quilp, un enano deforme y jorobado. A partir del momento en que Quilp entra en escena, Nell y su abuelo emprenden un viaje a través de Inglaterra. Recorren pueblecitos, ciudades ennegrecidas por el hollín, lugares llenos de miseria. Y en su peregrinaje, en la más pura tradición cervantina, alternan con una variopinta galería de personajes: feriantes, carboneros que leen el fuego, maestros, domadores de perros, dueñas de museos ambulantes, dandis con un sentimiento trágico de la vida y ponis obstinados. Publicada por entregas entre 1840 y 1841, La tienda de antigüedades es una de las obras de Dickens más desconocidas en en países de habla hispana y, pese a ello, de las que más fama dieron al autor. Tras la publicación del último capítulo, los lectores estadounidenses irrumpieron en los muelles de Nueva York para pedir noticias acerca del final a los marineros que volvían de Inglaterra.

Canción de Navidad (1843):
[A Christmas Carol] Relato de fantasmas que ha gozado del favor del público desde el mismo momento de su aparición, este libro narra la inquietante noche que en la víspera de esta festividad pasa Ebenezer Scrooge —anciano miserable y tacaño, que es una de las más acabadas representaciones del avaro de la historia de la literatura y otro de los inolvidables personajes de la amplia galería dickensiana— de resultas de la visita del espectro de su antiguo socio, Jacob Marley. Éste hace desfilar ante él la visión de los espíritus de las Navidades pasadas, presentes y futuras, imprimiendo así en su existencia una feliz transformación. La afortunada mezcla de lo sobrenatural, la caricatura, la inquietud social y el sentimiento conseguida por Charles Dickens en esta narración, hace que mantenga intacta aún hoy su capacidad para conmover y hacer disfrutar.

David Copperfield (1850):
La huella autobiográfica que Charles Dickens (1812-1870) dejó en David Copperfield, una de sus obras más importantes, convirtió este libro en el más cercano a su corazón. David, como Dickens, vivió una infancia feliz leyendo y asistiendo a la escuela hasta que su suerte cambió. La transmutación íntima de ambos, protagonista y autor, fue compleja y sutil. Aunque ficción y realidad no siempre coinciden, las desdichas de la niñez, el trabajo en la abogacía, la condición de escritor y varios de los personajes responden a la experiencia personal de su autor. Narrada desde la distancia del adulto, la vida de David Copperfield encierra sátira y humor irónico, luto y angustia, pero también mucha alegría y ruido de personas. Charles Dickens (Portsmuth, 1812 – Gadshill, 1870) ha llegado hasta nosotros como el autor más importante e influyente de la literatura victoriana. Sus obras y su peripecia personal, íntimamente relacionadas, plasmaron no sólo el pulso social de su época, también el terrible estado moral de una sociedad atrapada en la desigualdad y las convenciones. Dickens experimentó la miseria, el éxito popular, la cárcel, el hambre… sólo logró cumplir con el más íntimo de sus anhelos, la libertad, entregándose a la literatura. Aunque muchas de sus obras gozaron de un extraordinario favor popular, baste decir que muchas de ellas fueron publicadas por entregas, en formato folletín; serían las críticas entusiastas de George Gissing y G. K. Chesterton las que encumbrarían a Dickens como el autor más importante de la literatura inglesa del siglo XIX.

Casa desolada (1853):
Casa Desolada, dice Chesterton, representa el punto más alto de la madurez intelectual de Dickens, su obra central. Esther Summerson, abandonada al nacer por sus padres, es la protegida de John Jarndyce, un poderoso gentleman de buen corazón que lleva años pleiteando a causa de una herencia. Esther vive en la residencia de Jarndyce, CASA DESOLADA, desde los dieciocho años, junto con Ada y Richard, primos adolescentes de John, huérfanos e indigentes a causa de la disputada herencia, a los que éste trata de orientar en la vida. La novela gira en torno a los avatares biográficos de Esther —cuyo relato en primera persona se intercala con el del narrador—, siempre luchando por encontrar su identidad, superar su origen y triunfar socialmente. «Leer» a veces resulta un término demasiado tradicional para la total entrega a que invita Casa Desolada, como apuntó Harold Bloom.

Tiempos difíciles (1854):
Su entretenida trama, que entremezcla las vidas y peripecias, ilusiones y desdichas del rígido y práctico director de escuela Thomas Gradgrind y de sus hijos Tom y Louisa, y su compañera Cecí Jupe, del presuntuoso y mezquino empresario Josiah Bounderby y del obrero Stephen Blackpool, arroja una visión inolvidable de la Inglaterra victoriana sumida en la revolución industrial.

Historia de dos ciudades (1859):
El Londres pacífico pero grotesco del rey Jorge III y el París clamoroso y ensangrentado de la Revolución Francesa son las dos ciudades sobre cuyo fondo se escribe esta inolvidable historia de intriga apasionante. Violentas escenas de masas, estallidos de hambre y venganza, espías y conspiradores, héroes fracasados y héroes a su pesar se mezclan en una trama artística y perfecta, llena de sorpresas y magistralmente elaborada por un Dickens en uno de sus mejores momentos creativos. «Cuando representaba, con mis hijos, la obra de Wilkie Collins Profundidades heladas, di forma por primera vez a la idea central de esta historia. Sentí un gran deseo entonces de personificarla en mí mismo; y tracé en mi imaginación, con particular interés y cuidado, el estado de ánimo que requería su exposición ante un espectador atento». Charles Dickens en el prólogo de Historia de dos ciudades. La publicación en entregas en 1859 incluía ilustraciones originales de H. K. Browne («Phiz»).

Grandes esperanzas (1862):
El personaje central de Grandes Esperanzas es un muchacho humilde, de una pequeña aldea, cuya vida cambia bajo la influencia de un misterioso bienhechor y la pasión desatada por unos dramáticos amores. El mundo extraordinariamente humano, detallista, de Dickens y la psicología de sus personajes revelan la maestría del novelista. La realidad de la vida cotidiana y la fantasía, se dan la mano en esta obra capital del autor, una de las más atractivas de la literatura inglesa del siglo XIX.

Cuentos de Navidad (1948):
Se podría decir que Dickens inventó la Navidad, pues ningún otro escritor ha evocado con tanta maestría el espíritu, jubiloso y elegíaco a un tiempo, de ese periodo final del año. En los relatos de ambientación navideña se entreverán los motivos principales del mundo dickensiano: la caridad, la infancia, los mitos populares, las desigualdades sociales, los sueños y la magia.

 

 

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